Tratamiento del moquillo canino mediante acupuntura

11 de February del 2017

El día 6 de enero de 2017 acude a nuestra consulta Kilia, border collie tricolor merle de 2 meses y medio de edad.  Presentaba descarga nasal  serosa, toses, rigidez de extremidades, ataxia (incoordinación al caminar), imposibilidad de bajar las escaleras,  imposibilidad de abrir la boca y una expresión facial rara producida por una contracción en los músculos maseteros

Sus dueños fueron a recogerlas a ella y a su hermana 2 días antes a Barcelona y volviendo hacia Ibiza vieron que algo no iba bien, esperaron un día para ver si era por el viaje pero al ver que algo no funcionaba acudieron rápidamente a nuestro centro

Se le realizó el examen clínico detallado donde el diagnóstico parecía claro, realizamos una prueba para diagnosticar definitivamente MOQUILLO.

¿Qué es el moquillo?

El moquillo es una enfermedad causada por el virus del moquillo canino. Afecta fundamentalmente a los perros, pero otros animales silvestres, como zorros y hurones, pueden verse gravemente afectados. El virus es un pariente cercano del virus del sarampión humano.

Se transmite fácilmente por el contacto directo con perros infectados.

La infección comienza atacando el aparato respiratorio, pero puede acabar afectando a muchos órganos, incluido el cerebro.

El virus causante no tiene tratamiento. Las infecciones bacterianas secundarias se pueden tratar, siendo también necesario el tratamiento de apoyo. El tratamiento necesario es el siguiente:

  • Tratamiento con antibióticos para controlar las infecciones bacterianas.
  • Medicación para controlar los síntomas, tales como diarrea, vómitos y tos, además de los neurológicos.
  • Cuidados para eliminar la suciedad, las secreciones de los ojos y la nariz, y prevenir las úlceras por presión que aparecen cuando se permanece inmóvil durante mucho tiempo.
  • Intentar que el animal coma y beba (y si no, recurrir a fluidoterapia adecuada).
  • Antiinflamatorios.

Por desgracia, el tratamiento no siempre es eficaz.

 

Así que con Kilia les planteamos posibles tratamientos a sus propietarios, los cuales se decantaron por métodos naturales con soporte de medicina occidental.

Con lo cual se empezó el tratamiento con acupuntura, cambio de dieta y un antibiótico de cobertura para evitar las complicaciones bacteriológicas que puede acarrear este virus

La dieta se basó en una papilla casera, dado la imposibilidad de masticar de Kilia, compuesta por:  

  • Arroz, como fuente calórica.
  • Hígado, que aporta en pequeñas porciones grandes cantidades de nutrientes como son la vitamina C, seis de las vitaminas del grupo B, vitamina A y minerales esenciales como el zinc, selenio, cobre, hierro calcio omega 3 y omega 6.
  • Zanahoria que ofrece vitaminas  A, B, B1, B6, C, D, y K, que favorecen el sistema inmunológico y que también aporta carotenos, minerales, fósforo, calcio, sodio, potasio y cloro.
  • Calabaza, que aporta gran número de vitaminas, principalmente vitamina A, y tiene  un alto contenido en fibra, ayudando a la absorción de nutrientes y a la eliminación de toxinas, actuando como antioxidante y diurético. También cabe destacar el gran poder antiinflamatorio de esta.
  • Setas Shitake, hongos ampliamente utilizados por la medicina tradicional china para fortalecer el sistema inmune y controlar los temblores.

 

El mismo día 6 tras la primera sesión de acupuntura se mostró menos rígida y hubo  bastante reacción, al acabar la sesión se pudo hacer un ovillo. El efecto de esta sesión le duró hasta las 22:00 de la noche, unas doce horas.  Seguimos con sesiones de acupuntura diarias los 3 días siguientes hasta que empezó a moverse y jugar, aunque aun si se caía se quedaba rígida de lado y la tenían que ayudar a incorporarse.

Al ya empezar a notar mejoría pasamos a hacer sesiones cada dos días, dado que la acupuntura tiene un efecto acumulativo y la respuesta de Kilia estaba siendo muy buena.

 A la semana empezó a ser capaz de bajar las escaleras, rascarse la punta del hocico con la extremidad posterior,  interaccionar con la hermana de forma casi normal y era capaz de abrir la boca un poco más, aumentando así también el hambre.  Ya no había secreción nasal y las toses habían disminuido por lo que decidimos parar la terapia antimicrobiana.

A los 13 días salió a pasar por el campo con el resto de animales de la familia y ya empezó a correr y jugar casi con total normalidad. Y la figura de la cara empezó a afinarse, mejorando la contractura de los maseteros.

Día 30 de enero le dimos el alta a Kilia que es una perrita totalmente normal sin ningún tipo de secuelas.

 

Gracias a Vicky y a Rafa por su confianza.